Los sistemas de inteligencia artificial ya no se limitan a responder preguntas o automatizar tareas sencillas, sino que actúan, deciden y —en algunos casos— compran y negocian en nombre de los consumidores.Ante este nuevo escenario, las marcas se enfrentan a una disrupción estratégica sin precedentes. A diferencia de la era de los motores de búsqueda o los robots conversacionales, la “IA agéntica” redefine la interacción entre consumidores y empresas: sistemas como agentes autónomos ahora investigan productos, comparan ofertas, validan opiniones y pueden cerrar transacciones sin intervención humana directa. Este cambio implica que la competencia ya no se da únicamente por…
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