Actualmente, la presencia de una marca se juega en un tablero mucho más fragmentado y opaco, compuesto por una amalgama de buscadores, modelos de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini o Copilot, y herramientas específicas que operan con lógicas propias. Esta dispersión, lejos de ofrecer más oportunidades, introduce una complejidad metodológica que dificulta la gestión coherente y eficaz de la huella digital, obligando a los profesionales a replantear la esencia de su estrategia de posicionamiento. Los algoritmos de estos nuevos asistentes no se limitan a clasificar enlaces; interpretan, resumen y recomponen la información, actuando como filtros cognitivos que deciden qué…