Tras un periodo inicial de curiosidad y escepticismo, la tecnología ha trascendido la etiqueta de mera herramienta de productividad para instalarse como una compañera cotidiana y estratégica. Esta normalización se cimenta en la palpable mejora de las capacidades de los modelos y en una curva de aprendizaje cada vez más accesible para la ciudadanía. La GenAI ya no se percibe como una abstracción futurista, sino como un elemento práctico que está redefiniendo los flujos de trabajo personales y corporativos. La clave de esta rápida asimilación reside en su habilidad para democratizar la creación y el acceso a la información, permitiendo…
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