La alguna vez impensable caída del grupo WPP resuena en la industria publicitaria como un lúgubre eco. El chiste, sombrío pero circulante, en las esferas de la publicidad sugiere que Wire and Plastic Products, la modesta cestería de Kent que Martin Sorrell adquirió hace cuatro décadas como trampolín para construir un coloso global, podría sobrevivir a la propia WPP.Durante décadas, el formidable éxito financiero y la hegemonía de WPP, con una plantilla de 100.000 empleados que atienden a clientes globales de la talla de Ford y Coca-Cola, fue la encarnación corporativa del brillo creativo británico. Esta empresa albergó algunas de…
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