España lleva años acostumbrándose a recibir grandes giras internacionales capaces de llenar estadios y movilizar a miles de personas. Sin embargo, lo que está ocurriendo con Bad Bunny parece responder a una lógica diferente. No se trata solo de un artista que agota entradas en cuestión de horas ni de un fenómeno musical ligado a una generación concreta. Lo que está sucediendo alrededor del cantante puertorriqueño tiene más que ver con una transformación de cómo se construye la influencia cultural y comercial. Bad Bunny ha dejado de ser un músico y se ha convertido en una plataforma capaz de activar…
Fuente info
Autor: