La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha prometido revolucionar la producción creativa, ofreciendo velocidad y eficiencia inéditas en la historia del marketing. Sin embargo, la reciente reacción del público a las últimas campañas navideñas de Coca-Cola, ha servido como una contundente lección práctica sobre los límites de la tecnología cuando esta colisiona con el capital emocional de una marca histórica.Por segundo año consecutivo, la compañía ha tenido que lidiar con una oleada de críticas negativas que apuntan a un vacío fundamental en sus creaciones asistidas por IA: la frialdad inherente a lo artificial frente a la calidez esperada de…
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