En el complejo ajedrez del liderazgo corporativo actual, un desafío persistente y a menudo silenciado se cierne sobre los Chief Marketing Officers (CMO): la profunda dificultad para asignar un valor tangible y justo a los activos de marketing que ya poseen sus organizaciones. Esta paradoja, que parece contradecir la naturaleza orientada a resultados del rol, tiene sus raíces en una combinación de métricas desalineadas, sesgos cognitivos y la propia evolución acelerada de las herramientas y metodologías de medición. No se trata simplemente de una negligencia contable, sino de un punto ciego estratégico que, al no resolverse, conduce a inversiones subóptimas…
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