El fenómeno de la cancelación y el distanciamiento corporativo ha alcanzado una dimensión sin precedentes en la industria del entretenimiento contemporáneo, especialmente tras los recientes eventos que involucran a Ye, anteriormente conocido como Kanye decisión de cancelar festivales y retirar patrocinios cuando una figura de tal magnitud incurre en retórica ofensiva no es simplemente un acto de censura, sino una compleja maniobra de protección de activos y alineación ética. Las corporaciones modernas han comprendido que su valor reside tanto en sus balances financieros como en la percepción moral que el público tiene de ellas, lo que las obliga a reaccionar…
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