El desplazamiento del eje creativo desde los rascacielos neoyorquinos hacia las sedes de las agencias locales marca un punto de inflexión histórico en la comunicación comercial. Durante casi un siglo, el prestigio de una marca estaba intrínsecamente ligado a la dirección postal de su firma de publicidad, donde las grandes corporaciones de Madison Avenue dictaban las tendencias globales con una autoridad casi monárquica.Este modelo, basado en estructuras masivas y costes fijos elevados, está siendo desafiado por una nueva generación de agencias situadas en ciudades del interior que han demostrado que la brillantez estratégica no es propiedad exclusiva de los códigos…