La consolidación de un producto se mide en varios frentes, mucho antes de que la escenografía de una activación experimental entre en juego. En primer lugar, es crucial alcanzar una coherencia inquebrantable entre la promesa de la marca y la realidad percibida por el consumidor. Un producto consolidado es aquel que ha pasado la prueba del uso constante y la recomendación boca a boca, cimentando una base de clientes leales que no necesitan ser convencidos mediante espectáculos, sino que se sienten valorados y entendidos a través de interacciones significativas.Esta etapa de cimentación requiere una inversión constante en la calidad, la…
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