En 2007 una campaña redefinió los parámetros de la creatividad y la resonancia cultural: el anuncio “Gorilla” de Cadbury. Lejos de las convenciones narrativas que dominaban la mercadotecnia de alimentos, Cadbury, de la mano de la agencia Fallon London y la visión del director argentino Juan Cabral, orquestó una pieza audiovisual que se grabó a fuego en la memoria colectiva, trascendiendo las fronteras de la mera promoción de un producto. El spot presentaba una imagen tan insólita como hipnotizante: un gorila, sentado tras una batería y entregándose con pasión a un solo percusivo, al ritmo inconfundible de “In the Air…
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