El suceso del robo al Louvre con un montacargas, acontecido en octubre de 2025, trasciende la mera crónica judicial para erigirse como un estudio de caso magistral en la disciplina del marketing moderno.Este tipo de eventos de alto impacto, teñidos de dramatismo o incluso de una épica criminal, ofrecen un campo de juego inesperado para aquellas marcas dotadas de suficiente ingenio y audacia para abrazar el riesgo. Lejos de la reacción protocolaria de distanciamiento, algunas empresas han comprendido que el auténtico valor reside en la conversación global generada, y su objetivo es insertarse en ese torrente comunicativo con una jugada…