Hubo un tiempo en el que el marketing de influencers era el “Salvaje Oeste” de la publicidad. Las marcas invertían presupuestos basados en la intuición, en el número de seguidores de una celebridad o en la estética de un feed de Instagram. Pero ese tiempo ha terminado. Hemos entrado en la era de la madurez, donde la pregunta ya no es “¿con quién trabajamos?”, sino “¿qué impacto real, cualitativo y cuantitativo, genera esta colaboración en mi negocio?”.En este contexto, la profesionalización del sector no es una opción, es una necesidad de supervivencia. El mercado exige rigor, transparencia y, sobre todo,…
Fuente info
Autor: