A comienzos de la década de 1920, mientras la sociedad se ajustaba a los ecos de la Gran Guerra y el aire vibraba con los ritmos del jazz incipiente, una contienda peculiar se gestaba en las calles de Estados Unidos: la Guerra del Helado. Esta confrontación no se libró con balas, sino con creaciones congeladas y estrategias publicitarias que sentaron las bases del marketing moderno. En un tiempo donde la televisión era una quimera y la radio apenas comenzaba su andadura, las aceras se convertían en el lienzo donde las marcas pintaban sus mensajes, y dos nombres, Good Humor y…