Durante años, el marketing turístico ha estado muy ligado a una idea casi obsesiva: aparecer. Aparecer en Google, aparecer en redes sociales, aparecer en comparadores, aparecer en mapas, aparecer en búsquedas del viajero justo en el momento en el que está pensando en reservar. Pero en un entorno cada vez más saturado de impactos, recomendaciones, anuncios, reseñas, vídeos cortos y respuestas generadas por inteligencia artificial, aparecer ya no es suficiente.El viajero digital no elige solo al primer resultado que encuentra. Compara, contrasta, guarda, pregunta, vuelve a buscar y busca señales de confianza antes de tomar una decisión. En ese proceso,…
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