La fricción operativa que hoy experimentan los departamentos de marketing no es un problema de talento humano ni de falta de herramientas creativas, sino una consecuencia directa de estructuras obsoletas que chocan frontalmente con la velocidad de la era digital. Mientras las áreas de ingeniería y desarrollo de software han logrado integrar procesos de entrega continua, el marketing se ha quedado atrapado en flujos de trabajo secuenciales que actúan como un embudo para la innovación institucional. Esta disparidad genera un conflicto recurrente donde la capacidad de lanzar productos supera con creces la capacidad de la organización para comunicarlos y posicionarlos…