Los que la conocen, la llaman Santi. Y eso le ha generado más de una divertida anécdota en en ámbito laboral. Desde hace 15 años trabaja para la marca de melones El Abuelo.
Dice que hace el mejor alioli de Barcelona. Y no es extraño porque lleva más de dos décadas vinculado a esta editorial especializada en obras sobre gastronomía.