El vertiginoso ascenso del comercio electrónico, con el 85% de los consumidores globales inmersos en transacciones en línea, ha transformado el paisaje económico, generando billones de dólares anualmente. Sin embargo, esta expansión digital ha traído consigo una sombra persistente: el fraude, una amenaza cada vez más sofisticada que exige una comprensión profunda y estrategias ágiles por parte de las empresas. Desde el robo de credenciales para realizar compras ilícitas, conocido como robo de cuentas, hasta el “fraude amistoso”, donde clientes explotan políticas de devolución y promociones para obtener productos sin coste, las manifestaciones de esta lacra son variadas y desafiantes….
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