Durante años, las marcas automotrices europeas gozaron de una reputación intachable, sinónimo de prestigio, tradición y excelencia técnica. Sin embargo, esta percepción se ha visto erosionada por una respuesta tardía y desarticulada a la electrificación, sumada a problemas de software y componentes electrónicos, y precios cada vez más elevados. Esta situación ha creado una brecha que la industria automotriz china ha sabido capitalizar con maestría.El ascenso imparable de los fabricantes chinosLejos de la imagen de “copias baratas”, marcas como BYD, MG y Nio están revolucionando el mercado con vehículos de diseño atractivo, sistemas avanzados de asistencia al conductor, infoentretenimiento de…