El verano español está indisolublemente ligado a ciertos rituales colectivos que se repiten año tras año en el litoral. Uno de los más arraigados, y a menudo fuente de pequeñas tensiones matutinas, es la carrera silenciosa por conseguir el mejor lugar frente al mar, una costumbre que lleva a miles de personas a madrugar solo para extender su tela sobre la arena húmeda. La playa del Zapillo, en Almería, se ha convertido en el escenario idóneo para transformar esta costumbre en una experiencia visual sorprendente. Quienes acudieron a primera hora se encontraron con una estampa insólita en la costa almeriense:…
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