La irrupción del fast fashion ha redefinido el panorama de la moda, consolidándose como un modelo de negocio que prima la velocidad, el volumen y el bajo coste. Esta filosofía, que impulsa la producción masiva de prendas y una constante renovación de las colecciones, ha encontrado en el comercio electrónico su principal canal de expansión. Plataformas como Shein o Temu ejemplifican a la perfección esta simbiosis, logrando una penetración global gracias a su capacidad de replicar tendencias con una agilidad sin precedentes y a precios extraordinariamente competitivos. Sin embargo, detrás de esta aparente eficiencia, se esconde una problemática creciente en…