La figura de Labubu, el adorable y ligeramente travieso personaje creado por el artista hongkonés Kasing Lung en 2015 e impulsado al estrellato por la compañía Pop Mart, ha trascendido la categoría de simple juguete coleccionable para convertirse en un verdadero fenómeno cultural y económico a escala mundial.Este éxito rotundo, anclado en la resonancia emocional que suscita en una generación de consumidores que buscan identidad en lo lúdico, ha generado, inevitablemente, una sombra que amenaza su valor intrínseco: la falsificación masiva. La escasez deliberada, una estrategia de mercadotecnia que fomenta la ‘fiebre’ y el mercado de reventa donde las piezas…