La sentencia judicial que ha favorecido a Google en un litigio antimonopolio en el Reino Unido marca un punto de inflexión significativo en la relación entre los gigantes tecnológicos, los reguladores y la libre competencia. Este veredicto, que permite a la compañía mantener su navegador Chrome como predeterminado en sus dispositivos, valida su modelo de negocio y sienta un precedente sobre cómo se interpreta la posición de dominio en el mercado digital. La decisión judicial no se limita a un tecnicismo legal; es un reconocimiento de la complejidad del sector y de la interconexión de sus servicios, donde la integración…