La incursión de OpenAI en el terreno de la publicidad mediante ChatGPT marca un punto de inflexión en la estrategia de una compañía que, en sus orígenes, parecía distanciarse de los modelos de negocio basados en la interrupción comercial. La implementación de anuncios ha dejado de ser una prueba limitada para convertirse en una fase piloto robusta que ya alcanza mercados como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El despliegue, que comenzó con cierta cautela, responde a la necesidad de rentabilizar una infraestructura tecnológica cuyos costes de mantenimiento son astronómicos. Sin embargo, la transición de un modelo puramente transaccional…